El Rostro Humano de lo Sublime
“El rostro humano de lo sublime” es el reconocimiento de la plenitud que se descubre, no en un ideal lejano, sino en nuestra presencia viva, humana y vulnerable.
“El rostro humano de lo sublime” es el reconocimiento de la plenitud que se descubre, no en un ideal lejano, sino en nuestra presencia viva, humana y vulnerable.